Hablamos con Fernando Rivarés, Consejero de Economía, Hacienda y Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, para conocer el impacto gastronómico en Zaragoza.

La gastronomía es cultura y la hostelería, economía, así que nuestro sector está muy relacionado con tus áreas. ¿Qué papel juegan los bares y restaurantes en Zaragoza?

Los bares son lugares de vida y de paz, casi todo lo hacemos en torno a una mesa, con una copa, con una tapa y bailando. Los patrimonios de las ciudades no son solo sus edificios, sus palacios, el río, sus árboles, sus poetas y su tradición oral; son también sus bares, y su diversión como templos contemporáneos y laicos de un modo de vida. Y en ese sentido Zaragoza puede enseñar mucho al mundo. Aquí tenemos variedad, diversidad, belleza, clasicismo, modernidad, las mejores y más asequibles tapas de España (otras pueden ser mejores, aunque no creo, o más baratas pero entonces son peores). Vivimos la calle en torno a los bares. Donde hay comercio de barrio y cafés, hay vida real de barrio y vida urbana, sin ellos sería poco más que un escaparate. Turísticamente apelamos a Zaragoza, como metrópoli cultural contemporánea donde su escenario es toda la calle, y al turismo de experiencias. Y, en eso, los cafés y restaurantes de calidad son esenciales.

 

A nivel turístico, la hostelería y la gastronomía también son un atractivo y, por lo tanto, un activo para la economía de la ciudad. ¿Cómo se plantea esto el Ayuntamiento?

El sector de la hostelería es muy importante para la economía de esta ciudad. Desde el año 2016 es el que más ha crecido después del automóvil. Y creo que tiene muchas posibilidades de seguir creciendo, ya que el sector está en continua adaptación y surgen nuevas ofertas de establecimientos. El impacto económico sostenible de una actividad que nos interesa es el que genera empleo de calidad, retorna emociones y PIB y no resulta oneroso al medio ambiente.

 

¿La gastronomía, además de a nivel económico, también es importante para completar la experiencia turística de nuestros visitantes?

Es esencial. Quienes visitan nuestra ciudad experimentan sensaciones, y el buen comer es algo fundamental. Ahora mismo tenemos mejores datos de pernoctaciones que en 2008 y, aunque no podemos competir con ciudades que tiene mar o grandes paisajes, sí ofrecemos un rico patrimonio artístico para disfrutar, actividades culturales y una buena restauración. La gente se va encantada tras visitarnos, y quiere volver. Llévate de un sitio una buena imagen, un buen sabor y un aroma y estarás rendido para siempre a ese lugar.

 

Desde nuestra asociación estamos impulsando la gastronomía de Zaragoza y la cultura del tapeo, entre otras formas, con el Concurso de Tapas de Zaragoza. ¿Qué te parece esta iniciativa?

Me parece maravillosa. Impulsamos desde el primer momento el Concurso, ampliándolo a barrios de toda la ciudad. Además aplaudo la iniciativa de saltar fronteras con este concurso. Que las tapas zaragozanas viajen a ciudades europeas es estupendo. A título personal me gustaría que hubiera más diversidad en la oferta: vegetarianismo, alergias, etc… en todos los locales, pero en eso nos estamos poniendo también las pilas.

 

Los bares también pueden jugar un papel importante para la cultura. ¿Qué se puede hacer en este aspecto?

Estamos abiertos a todas las colaboraciones que se propongan. Hay cultura todo el año, festivales de música, teatro, cine, circo… ¿Por qué no plantear iniciativas conjuntas?

 

¿Cómo está la ciudad desde el punto de vista de tu Consejería y qué balance haces de estos años?

El balance es bueno, muy bueno. Y yo lo percibo en la calle. Hemos saneado las cuentas: llegamos con un Ayuntamiento intervenido por el Estado con 121% de deuda, y unos presupuestos que no cubrían los servicios esenciales. Hoy las cuentas están al día y hemos reducido en más de 100 millones de euros de deuda. En cultura hemos cambiado la estrategia de gestión y las decisiones se toman en el Consejo de Cultura donde está representado todo el sector, se apuesta por el talento local… Somos una metrópoli de la que copian, pero sin aspavientos ni deudas millonarias ni proyectos de figuración.

 

¿A Zaragoza se le ha sacado y se le está sacando todo el partido posible o aún queda trabajo por delante?

Por supuesto que queda mucho por delante. Hay que seguir gestionando con cabeza, sobriedad y pensando en la ciudadanía exclusivamente. Nos debemos a los vecinos y vecinas de esta ciudad. Me gustaría tener más economías para restaurar patrimonio, me gustaría poner en marcha y consolidar mejor proyectos culturales transversales que ayudan a acabar con la desigualdad, me gustaría trabajar más para que todo el talento local que hay tenga mayores oportunidades. Y todo esto no es una carta a los Reyes Magos, hay programa para hacerlo y conseguirlo. Nos faltan cuatro años más, si los ciudadanos y ciudadanas nos dan su confianza. Todo en común.