Este bar, situado en la calle Don Jaime, celebró su aniversario con swing y comida. Y, por supuesto, rodeado de amigos y los clientes habituales.


En el mundo de la gastronomía es complicado encontrar un sello de identidad y calidad que otorgue la seguridad del paso de los años. Sin embargo, el Bar Belanche, cumplía en mayo 75 años desde su apertura, un motivo de celebración que muy pocos quisieron perderse. Situado en pleno centro de la capital aragonesa, más concretamente en la calle Don Jaime, el Belanche ha sabido perpetuar su esencia e incluso mejorarla para mantenerse en la palestra. “Es un orgullo ver como los nietos de muchos amigos de toda la vida siguen visitándonos a pesar de que han pasado los años y las generaciones cambian”, explica César Osanz, dueño del establecimiento.

 

Amigos y familiares no quisieron perderse la celebración del aniversario.

 

Langostinos, croquetas de bacalao, jamón, calamares o pulpos, son algunos de los productos que a diario se pueden degustar. En un negocio familiar como este no faltaron padre e hijo, ambos del mismo nombre César Osanz, y Paula García, sobrina de este último, para transmitir la esencia del negocio. Pendientes de que los allí presentes tuvieran siempre una copa llena o algo que picar, atendieron a todos los que se acercaban hasta el establecimiento para celebrar una fecha tan importante en el calendario para el Bar Belanche.

La prensa tampoco quiso faltar al acontecimiento para hacerse eco de tal evento. Entre los asistentes se podía ver a amigos de la familia y asiduos al bar para celebrar su larga trayectoria desde la apertura de puertas en 1942. En la celebración no faltaron los pasos de bailes. Y que, el son del swing amenizó el ambiente de la mano de la Asociación de Swing de Aragón, que puso la nota de música en un evento tan emotivo.

La música y el baile no faltó en la celebración.

Saber mantener la esencia en el mundo gastronómico, es un claro motivo de celebración: “La hostelería ha ido cambiando mucho y se ha ido modernizando. Hay que saber adaptarse a las novedades pero siempre sin perder los orígenes”, asegura César. El mundo hostelero está en constante cambio, y por ello hay que encontrar la forma de no quedarse rezagado: “El verano pasado hicimos una pequeña reforma para tener un aire más moderno”.

 

Los mariscos son el punto fuerte del Bar Belanche.

 

Sin embargo, lo que no se verá nunca afectado son “nuestras tapas y raciones”, un toque de distinción y seña de identidad del Belanche, que siempre ha destacado por sus raciones de mariscos de primera calidad. “Ojalá podamos celebrar otros 75 años más ofreciendo los productos típicos del Belanche. Se trata de un negocio familiar que empezó desde cero. Incluso dábamos trapos a la gente para limpiarse”, asegura entre risas César .