Bar Alcázar, un histórico que conserva su esencia

Bar Alcázar, un histórico que conserva su esencia

El Bar Alcázar lleva más de 70 años ofreciendo a los zaragozanos la esencia de los bares de toda la vida.

Hace 71 años que la familia Alcázar comenzó su andadura en el sector de la hostelería, cuando decidieron coger el traspaso del antiguo Bar Donosti de la calle del Arzobispo Domenech. Desde entonces, el Bar Alcázar ha ido creciendo y adaptándose a los cambios sociales y gastronómicos.

“Cuando empezamos, el bar era mucho más pequeño, la mitad de lo que hay en la actualidad. Pasó de ser una pequeña tasca a lo que es ahora”, explica Felipe Alcázar, fundador del bar, sentado en una de las mesas y señalando con la mano la parte trasera del local.

Alcázar ha dedicado su vida a este negocio, siendo uno de los miembros fundadores de la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza. “Soy el socio número 4”, asegura, antes de reconocer el trabajo que, durante todos estos años, se ha realizado desde la entidad: “La Asociación tiene una labor muy importante ayudando a los hosteleros, pero no todo el mundo lo reconoce”.

Tras siete décadas de actividad, el bar ha contado siempre con una clientela fija, aunque los tiempos han cambiado y el aumento de la oferta de establecimientos y el cambio de costumbres de los zaragozanos, menos fieles a un solo negocio, también se han notado en el Bar Alcázar. “Antes venían los clientes y ya los conocías solo por la voz, ahora ha cambiado todo, pero la relación con ellos siempre es muy buena”, comenta Alcázar.

Aunque Felipe Alcázar ya se ha jubilado, su hijo, también llamado Felipe Alcázar, ha tomado el relevo junto a su mujer. La esencia del bar se mantiene año tras año, siendo los desayunos y almuerzos su mayor reclamo. “Lo que más se piden son los cafés, desayunos y almuerzos por la mañana, el trabajo por las tardes ha caído mucho en lo últimos años. No son como antes, que era cuando más se trabajaba. Sobre todo, para los bares que no te-nemos terraza”, lamenta el hostelero. “Antes los bares eran un punto de reunión, el epicentro de la vida social, donde venían a pasar la tarde o ver el partido de fútbol. Además de la cuestión económica, y la gente ya no gasta tanto en ocio o gastronomía”, continúa. Esto ha hecho que la tendencia a salir de bares haya caído en los últimos años. No obstante, Alcázar asegura que ellos han mantenido el mismo ritmo a lo largo de los años. Su esencia, sus tapas y su buen trato al cliente les han hecho mantenerse firmes antes las adversidades durante, nada más y nada menos, que siete décadas.

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